viernes, 14 de diciembre de 2012

Paseos cortos alrededor de Canfranc Estación

Estos paseos o rutas son interesantes por su corto recorrido, permitiendo su realización
por la mayoría del público, en poco tiempo. Son rutas fácilmente combinables, incluso realizables prácticamente todas en una misma salida. Cada una de ellas visita de diferentes zonas de los alrededores de Canfranc Estación-Los Arañones, permitiendo descubrir trozos de la historia de este importante enclave pirenaico.

Rutas de recorrido fácil y de horario corto


Rutas: Recorrido fácil y horario corto

Excursiones de recorrido fácil y horario corto
Excursiones de recorrido fácil y horario corto
Paseos cortos alrededor de Canfranc Estación-Los Arañones
1ª Travesía del Barranco de Estiviellas
Fuente del Burro
Barranco de Chiniprés
Coll de Ladrones
Camino de Santiago. Canfranc Estación-Los Arañones Canfranc 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Torreta de Fusileros

Torreta de Fusileros
Tras la conclusión de la carretera de Zaragoza a Francia por el Somport, en 1876, se aceleraron los planes para defender la nueva vía de comunicación mediante modernas fortificaciones, en previsión de hipotéticas invasiones desde Francia.

En 1877 el capitán comandante José San Gil redactó un proyecto de dos torres de fusilería (denominadas “Torre nº 1” y “Torre nº 2”) situadas a retaguardia del nuevo fuerte proyectado en Coll de Ladrones. La que se ubicó en Los Arañones desapareció en 1910 con motivo de la construcción de la boca sur del túnel ferroviario. La segunda defendía el paso estrecho de la carretera entre Los Arañones y Canfranc, no lejos de donde estuvo la antigua Torre de la Espelunca (de fines del siglo XVI).

El proyecto de San Gil fue aprobado por Real Orden de 19 de marzo de 1878 y al año siguiente ya se trabajaba en su construcción.

La nueva torre tendría capacidad para una pequeña guarnición de 25 hombres y se dotó de cuarto para oficial, enfermería, calabozo y leñera.

Presenta curiosa planta elipsoidal, foso perimetral (que se salvaba mediante puente levadizo) y alza cuatro plantas en torno a un patio central.

El exterior, de aire medievalizante, muestra la base maciza y tres galerías aspilleradas, la más alta volada sobre línea de ménsulas. Todo ello aparejado en cuidadosa sillería, buscando el contraste entre la blanca caliza del país y la arenisca foránea.

Con motivo de la ampliación de la carretera, hacia 1990, se pensó trasladarla piedra a piedra a Jaca, pero la reacción de los vecinos de Canfranc logró que se conservara en su ubicación original.

Posteriormente restaurada y abierta al público, suele albergar diversas exposiciones cumpliendo una digna función cultural.


Torreta de Fusileros

Torre de Espelunca

Torre de la Espelunca
La Torre de la Espelunca (también llamada “Espelunga de Agulla”) debe su nombre a la presencia de cuevas naturales (“espeluncas”) en sus proximidades, donde el río Aragón labró una de sus gargantas más estrechas.

El antiguo camino de Francia se acomodaba aquí formando un paso de fácil defensa que aprovechó Tiburcio Spannocchi, en 1592, para la construcción de una torre de vigilancia. Con sus gemelas de Ansó, Hecho, Santa Elena de Biescas y la Torre de los Baños de Benasque, formaba una barrera avanzada en prevención de posibles invasiones francesas.

Tenían la particularidad estas torres de estar situadas sobre el propio camino, que atravesaba bajo el edificio mediante pasadizo abovedado. De esta manera la guarnición podía cerrar la ruta en caso de necesidad.

Disponía de tres pisos de habitación, reservándose una habitación como capilla ocasional. Debido a su umbría ubicación, con escasas horas de sol incluso en verano, la estancia baja estaba dotada de una amplia chimenea.

En 1707 fue incendiada por guerrilleros partidarios del archiduque Carlos de Austria, provocando su abandono durante largo tiempo. Sin embargo, con motivo de la Guerra contra la Convención francesa (1793-95) se aprovecharon sus restos para la construcción de una batería artillera, cobrando nueva utilidad militar que resultó útil durante la posterior Guerra de la Independencia. Fue finalmente desmantelada en 1823 por el ejército francés que intervino en la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis a favor de Fernando VII.

A partir de entonces quedó abandonada aunque perfectamente reconocibles sus ruinas, inmediatas a la carretera vieja.

En ese estado fue afectada por las obras de construcción de la cercana presa de producción eléctrica, hacia la década de 1960, que le ocasionaron graves desperfectos.

Los muros supervivientes quedaron ocultos por la vegetación y su recuerdo paulatinamente olvidado hasta su redescubrimiento en 1999. Desde entonces se ha inventariado como elemento patrimonial relacionado con el Camino de Santiago y se han realizado recientemente excavaciones arqueológicas.


Torre de la Espelunca

Torre de Aznar Palacín

Torre de Aznar Palacín
El día 21 de febrero de 1341 el rey Pedro IV de Aragón autorizaba al infanzón Aznar Palacín la construcción de una casa-torre que su progenitor había dejado inconclusa en Canfranc.

En el documento de autorización el monarca argumentaba que “nuestros pueblos, especialmente los que se hallan en la frontera, son tanto más notables y fuertes cuanto las casas y habitaciones están mejor construidas y edificadas”. En consecuencia, permitía acabar la obra iniciada, levantando una torre fortificada dotada de saeteras y demás elementos defensivos.

Los restos conservados concuerdan con la fecha del documento, especialmente la ventana de arco apuntado de su fachada norte, por lo que diversos estudiosos han identificado esta torre como la de Aznar Palacín.

Y aunque tan solo se ha conservado la mitad de la torre original (fachada oeste y parte de los muros septentrional y meridional) se advierte claramente su estructura de tres pisos, desconociéndose la forma original de la cubierta.
La fachada principal, afortunadamente conservada, muestra oculta la puerta de acceso, y sobre ella el ventanal gótico. Se advierten algunas aspilleras completas y huellas de una ventana de mayores proporciones.

Los muros se construyeron a base de sólida mampostería, concertada en hiladas regulares, reforzando las esquineras con grandes sillares de diferente tipo de piedra. El mortero empleado resultó de gran calidad y resistencia, trabando de tal manera que en el muro sur la obra conservada vuela sin apoyos.

Esta casa-torre guarda estrecha relación con ejemplares conservados en el vecino valle francés de Aspe, como la torre de Borsa.

Es de suponer que la parte arruinada desaparecería en alguna de las frecuentes avenidas del cercano río Aragón, en lejana fecha, pues hace años que muestra su aspecto actual.

Torre de Aznar Palacín

Puente de Secrás y Centrales de Canal Roya e IP

Puente de Secrás y Centrales Canal Roya e IP


PUENTE DE SECRÁS (o de la Central)

El puente actual, obra moderna de tablero de hormigón apoyado en estribos de sillería, ocupa el mismo emplazamiento que el puente homónimo al servicio del antiguo camino real, formando parte del trazado histórico del Camino de Santiago. Su entorno se encuentra muy antropizado, especialmente por infraestructuras hidroeléctricas construidas en los años 60 del pasado siglo.

LAS CENTRALES HIDROELÉCTRICAS DE CANAL ROYA E IP

Junto con la antigua estación internacional de Canfranc, las centrales de Canal Roya e Ip pueden considerarse destacados ejemplos del patrimonio arquitectónico de carácter industrial aragonés y, más concretamente, de la ingeniería pirenaica. Constituyen dos de los cuatro saltos que, junto con los de Villanúa y Jaca, salvan las aguas del río Aragón antes de llegar a Navarra.

La central de Canal Roya toma su nombre del valle, alusivo al color rojizo de sus montañas. Construida en 1967, destaca por su estilizada volumetría, airosa asimetría y originalidad compositiva, evocando fórmulas empleadas por Mackintosh en la Escuela de Glasgow. Una acertada mezcla de funcionalidad y sencillez, propia de una obra de ingeniería, donde se combina la tradición local inspirada en la pendiente de los tejados pirenaicos y en el acabado rugoso de la piedra recuerdo de los muros en mampostería, con la modernidad, por el uso del hormigón armado y el aluminio a lo que se suma un profundo conocimiento de la historia del diseño.

La central de Ip, de arquitectura similar, diseñada en 1965 aunque no concluida hasta 1971, es obra del prestigioso arquitecto Miguel Fisac. Toma su nombre y sus aguas del ibón que se sitúa a 2.115 m de altitud, las cuales son encauzadas a través de una galería de presión de 3.693 m de longitud que descienden por una tubería de 1.828 m hasta la central, salvan el desnivel con un salto de 935 m y desembocan en el embalse inferior junto al río Aragón.

En la construcción del salto de agua fue preciso un sistema de transporte en forma de “plano inclinado” arrastrado encima de una vía ferroviaria por una sirga, utilizando el contrapeso y un motor, para trasladar trabajadores y materiales, conocida como el “Carretón de Ip”. Se utilizó en labores de ejecución y mantenimiento de la obra hasta hace una década, en las que participaron unos tres mil operarios, por lo que se considera, en su conjunto, una singular y majestuosa obra de la ingeniería española.


Puente de Secrás y Centrales Canal Roya e IP

sábado, 8 de diciembre de 2012

Puente de Arriba

Puente de Arriba
Popularmente se le conoció también con los nombres de “Puente de las Eras” (por las que había al este, en la zona que sirve hoy de parquin ocasional) o “Puente del Cuartel” (por los desaparecidos del cuerpo de Carabineros y el posterior de la Guardia Civil que existieron en las proximidades).

Este puente, cuya fecha de construcción se desconoce, pudo estar levantado en el siglo XVI dando servicio al camino que dirigía a la partida de las Porciocas y a los puertos ganaderos de Izas e Ip.
Era, pues, un puente de importancia secundaria al no servir al Camino Real de Francia (o “Camino de Santiago”), pero pudo haber sustituido las funciones del “Puente de Abajo” (o “Pon Nou”) cuando éste fue derribado a fines del siglo XVI por una avenida del río Aragón.
Fue fortificado durante la Guerra contra la Convención francesa (1793-1795): el pretil de arriba se “atroneró, elevándolo de mampostería”, mientras que a cado lado del puente se colocaron sendos rastrillos. Junto al puente se levantó un cuerpo de guardia para 40 hombres y la orilla opuesta se ocupó con parapetos de piedra seca.
Hasta fechas relativamente recientes conservó el aspecto antiguo, con su curioso tablero en plano inclinado para salvar la diferente altura de las orillas. De sencilla, al tiempo que sólida construcción, se empleó cuidada sillería para la rosca del arco y mampostería en el resto. 
En años pasados se alteró su anchura original, ampliando la calzada para permitir el paso de vehículos, mientras que se le han adosado diferentes infraestructuras al establecerse una estación de aforo que altera visiblemente su imagen primigenia.


Puente de Arriba